21 abr. 2010

Para usted, Don Alberto...

A usted mi querido Don Alberto dirijo esta carta y así agradecerle por los viajes que desde mi imaginación, usted despierta con sus coplas, con sus versos. Debo confesarle que no he visitado su tierra, que sólo conozco algo de la poca atención que de pequeña presté a las clases de geografía. De sus paisajes y de su fauna, puedo decir que apenas he tenido un contacto escasamente cercano con chigüires un tanto hieráticos y un garzón firme como un soldado de mirada perdida, custodiando el pedacito de “escenografía llanera” en la vitrina de un frío museo.

Al escuchar sus cantas y corrios, desearía estar contemplando la sabana, observar a ese mismo garzón soldado un poco más libre, un poco más vivo. Conectarme con la tierra, esa que muchos desconocemos y que algunas veces menospreciamos ante la soberbia “cosmopolita”, cuyo cosmo le ha quedado muy grande. Esa tierra que sabe de asombrosos secretos centenarios, tierra de centauros. Tierra mítica de espantos y aparecidos, cuyas historias no tienen nada que envidiarle a Poe.

Entonces, llega el reto entre dos personajes, demostrando usted que el llano es mucho más que calor, “vegueros” y carne en vara –como suele promocionarse en la cosmopolita- es también territorio de poetas, de sagaces hombres que se enfrentan, cuyas armas son sus voces para el canto y su perspicacia para replicar, de ese modo dan vida a sus coplas. Quizás, las jovencitas de la urbe a la cual yo también pertenezco, sólo conocen de Shumann, Wagner, Haydn o Beethoven, con mentecitas de pequeñas mantuanas, alardeamos del saber, pero qué saber más pobre si nunca he visitado la tierra de usted. Sólo aquel día que decidí escucharlo y leer sus coplas comprendí... ¡realmente no se nada! Por eso le agradezco Don Alberto.

Negra se le ve la manta,
negro el caballo también;
bajo el negro pelo'e guama
la cara no se le ve.
Pasa cantando una copla
sin la mirada volver:

—Amigo, por si se atreve,
aguárdeme en Santa Inés,
que yo lo voy a buscar
para cantar con usté.

                                                                 Alberto Arvelo Torrealba


Vanessa Montilla

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