29 jun. 2010

Sin sentido...



Cuantos por qué revolotean en mi mente esta noche, como las mariposas que buscan la luz de la vieja lámpara de aceite. Estoy en esta cajita de cuatro paredes, con el silencio que retumba en los oídos, esos que escucharon melodías alguna vez... mi compañía no es otra que la de las mariposas y la araña, que laboriosamente teje sin descanso la tumba de algún desafortunado insecto.  Allí, junto a la biblioteca, está el antiguo teléfono descompuesto, recordándome que ya toda comunicación con el exterior ha sido cancelada, ahora la discusión ha de ser interna, ¡pero vamos! Hace tanto tiempo que asisto a aquellas discusiones conmigo misma y creo que yo y yo, hemos llegado a la conclusión de que la opción ha de ser el Narcisismo. Sí, una locura –y usted que lee esto, también está loco! Como yo...-  un sin sentido quizás, pero si la vida tuviera sentido, no sería más que una fotografía borrosa en blanco y negro, no se logra ver otra cosa que no sea una mezcla extraña de grises; por ello prefiero cocinar mi vida de modo diferente, con un toquecillo de tonterías, una pizca infantil, una cucharadita de desvergüenza y un derroche de sentimientos, muy variados eso sí, ¡viva la pluripolaridad!, lo bipolar se quedó con lo blanco y negro... y entre tantos por qué, pienso que quizás ya no debería preguntar, dejemos esa tarea para los chicos, creo que interrogué a más de un adulto con esa preguntilla incisiva en más de una ocasión cuando era niña, aunque aún me persigue la preguntita, por qué pasan ciertas cosas, por qué a mí, por qué me miran raro –este último por qué, surge por la receta que anteriormente apuntaba-. Tras varios sorbos de Sauvignon, más que preguntarse uno o varios por qué, la visión –si bien, borrosa- te hace ver claramente y reformulamos la pregunta a ¡¿qué carajo?! Mientras la melodía del amado interrumpe el silencio y el dionisiaco aroma impregna el ambiente, esa voz que canta tienes que creer para poder ver* me hace implorar a los Dioses un instante en el nirvana, sin por qués... qué carajo! Entre tanto, con la bandera del narcisismo izada, continúo con la irreverencia de una niña de 5 años y la poca “templanza” de estos 25, con la papilla de licor y los poemas de aquellos que ya no están, camino por el brocal amarillo cual equilibrista porque la acera está llena de gente y es aburrida... y cuando me miran se preguntarán pero... ¿por qué? Y yo pienso... ¡qué carajo!. 

*fragmento de la canción Mental by Kinesia

Vanessa Montilla

4 jun. 2010

y allá va...

Fotografía: Ansel Adams

Y allá va... algunas veces con vestido,
lazos y encajes de lolita...
otras veces, amanece más oscura,
y el color de los cuervos la invaden,
pero algo “tiernito” ha de llevar,
y allá va... como aquella niña detrás del espejo,
sólo que su verdadero mundo es el de revés...
las cosas normales le asustan,
todo mundo ama el dulce!
ella dice: “algo cítrico, por favor”...
y allá va... a veces la mujer,
otras veces la niña, pero allá va...
y su tristeza, oculta, silente,
se anuda en el lacito que ha de llevar,
pero al final del día lo desata y causa estragos.
Las líneas de algún escritor la consuelan,
y otras veces, la Apocalyptica melodía...
y allá va, con zapatitos ridículos,
continuando su viaje al no sabe donde,
quizás llore, pero siempre,
en el más recóndito lugar, encuentra pequeñas,
pero grandes alegrías...
y allá va... soñando con el quizás,
recordando el perfume de la “abue”,
ella que ya no está, y sólo en la memoria,
lleva consigo su espíritu.
Y allá va... intentando perdonarse,
para que el equipaje de viaje sea más liviano,
en dónde sólo hayan postales y poemas,
con sonrisas de dientes de leche,
y las historias que con el vino,
contó en una noche de amigos,
eterna compañía bendita..
Y allá va... con un poco de miedo,
pero allá va...


Vanessa Montilla

2 jun. 2010

Quisiera...

Cómo quisiera escucharte un poco más cerca,
que cantes para mí, en una tertulia de sonrisas,
y así hacer más apetecible la copa de vino tinto.
Escuchar entre el sonido de la guitarra, a la flor...
Esa!, la rosa pintada que tanto me gusta,
Y así, con la sagrada compañía de los amigos 
y entre los sorbos de vino y pedacitos de alegría,
recordar con tus melodías que aún sigo viva!


Vanessa Montilla