9 may. 2010

Llegó la hora de partir...




Y llegó la hora de partir...
Es inútil seguir dando vueltas en círculos,
Nada tiene sentido, ni vos que tanto amo,
Porque ante mis desbordantes sentimientos hacia vos,
respondes con la frialdad más distante,
como por costumbre, posiblemente no le inspiro otra cosa,
Gentil algunas veces, quizás por cortesía.
Y llegó la hora de partir...
hacia una muerte segura, con deseos de olvidar,
así como vos me has olvidado tantas veces,
pasaré silente, como un viejo espíritu,
que nadie ve, que nadie escucha, que nadie recuerda...
y llegó la hora de partir...
no se a donde ni en qué preciso instante,
pero sé que he de partir, con el recuerdo de vos,
y de los otros no correspondidos, como vos,
descabellados soldados que me han dejado,
me han dejado llena de heridas de guerra,
algunas han sanado, sí, pero las tuyas,
aquellas que tatuaste en mi ser, esas amor,
aún laten al compás de este estropajo de corazón.
Y llegó la hora de partir...
Hacia la nada, hacia la soledad, fiel compañera,
a quien temo desde niña, ¡pero vaya ironía!
ha sido ella mi eterna compañera,
y llegó la hora de partir...
llevándolo a vos en mi cajita de memorias,
en el estropajo ese que tengo por corazón,
con amor para vos, mi querido imposible, amado “O”

Vanessa Montilla 

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